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“Quiero cumplir siempre con su voluntad; ser fiel a lo que me pida”

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El diácono herense será el primer sacerdote ordenado en nuestra ciudad. En esta nota, altexplica cómo descubrió su vocación, su rol en la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia y cómo vive los momentos previos a la ceremonia, en que dará el “sí” más puro y sincero. Gentileza: La Voz de Las Heras.

El viernes 7 de octubre, General Las Heras vivirá uno de los momentos más importantes, que puede llegar a vivir una comunidad religiosa: su hijo, Víctor Manuel Suárez Recaite (30 años), será ordenado sacerdote. “El Santo Cura de Ars decía que `la parroquia que no ofrece sacerdotes no tiene la bendición de Dios´”, evoca el cura párroco, Luciano Cappellari, en una nota, que aparece en esta misma edición. Afortunadamente, nuestra parroquia es fecunda en lo que a vocaciones sacerdotales respecta. No obstante ello, el significado de la ceremonia, que se celebrará el próximo viernes, trascenderá cualquier antecedente, ya que Víctor será el primer sacerdote ordenado en nuestra ciudad.

Por tal motivo, La Voz de Las Heras se entrevistó con él, para conocer de qué manera vive los días previos al momento más importante de su vida.

- L.V.: ¿Cómo descubriste el “llamado divino”?

- V.S.: No podría precisar el descubrimiento de la vocación de un día para el otro, ya que no se descubre de este modo. Sí existen algunos hechos, que van marcando “hitos” en la historia personal de cada uno. Pero aventurándome a poner  fechas diría, que cuando tenía 16 años tuve dos momentos fuertes en los que experimenté la llamada de Dios: el Cenáculo y un encuentro de Pastoral Juvenil, que había organizado la Arquidiócesis de Mercedes- Luján, en la provincia de Córdoba.

- L.V.: ¿Cómo cayó en tu entorno tu decisión de convertirte en sacerdote?

- V.S.: Mi familia tomó bien la decisión. Lógico que no es común, que un hijo –el último- te diga justo durante el almuerzo: “Papá, mamá: creo que quiero ser sacerdote. El sábado me voy a un encuentro vocacional a la ciudad de Mercedes”. Al principio, mis padres no lo entendían pero, luego, apoyaron mi decisión y, hoy, están felices. A mis amigos no les dije nada, no por egoísmo sino porque no iban a entender. A medida que iba descubriendo esta llamada, me fui enamorando más de esto que Dios me pedía. Como cualquier enamorado, se me hacía difícil guardar celosamente el secreto. Por lo tanto, le conté a dos o tres personas en el colegio. Luego, se empezó a propagar.

Una vez tomada la decisión, Víctor ingresó en el Seminario Arquidiocesano San Juan María Vianney de la ciudad de Mercedes, en 1999. En 2004 continuó su formación religiosa en el Seminario Jesús de Nazaret de Buenos Aires.

Pero, con el correr de los años, este joven herense sintió un nuevo y aún más intenso llamado de Jesús, que lo invitaba a seguirlo en la vida religiosa. De este modo y, por intermedio del Padre Luciano Cappellari, el joven herense conoció la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia: una congregación fundada por San José Manyanet en 1864, en España, cuyo carisma es la formación cristiana de las familias, a partir del modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Hoy, Víctor se desempeña como Coordinador Pastoral del nivel Secundario del Colegio Jesús Adolescente –que pertenece a la Congregación-, ubicado en el partido de Tres Arroyos.

- L.V.: ¿Cómo es acercar la Palabra de Dios a adolescentes, que atraviesan una etapa de confusión, de cuestionamiento de su fe, sus creencias y valores?

- V.S.: Es una tarea difícil pero no imposible. No es fácil ya que no sólo ellos sino también los adultos vivimos en un mundo “cada vez más alejado de Dios”. Muchas veces, en lugar de ayudar a las nuevas generaciones las terminamos perjudicando. Por eso, el trabajo de llevarles la Palabra de Dios, de acercarlos a los sacramentos y a todo lo que concierne a la vida cristiana, comienza por escucharlos, darles una mano y ser compañeros de camino, en la búsqueda de lo estable, de lo eterno, de la paz y la felicidad. Suena utópico pero no lo es.

Al finalizar su formación educativa en 2005, Víctor viajó a Colombia, donde hizo un año de noviciado, previo a la profesión de votos temporales. En 2009 hizo la profesión de votos perpetuos y en 2010 fue ordenado diácono. Hoy, a pocos días de la ceremonia en la que consagrará su vocación, el joven herense está en manos del designio divino. “Me preparo con muchas ganas, con mucha alegría y, por sobre todo, con mucha felicidad por cumplir el sueño de ordenarme en mi pueblo con la gente de la comunidad, que me vio crecer. No sé qué es lo que Dios querrá pero quiero cumplir siempre con su voluntad; ser fiel a lo que me pida”, asegura. 

 

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